Desde la llegada del éter a Buenos Aires en el año 1847 y luego del cloroformo al año siguiente, la anestesia era realizada por los propios cirujanos, practicantes de medicina, enfermeros y monjas de congregaciones religiosas.         


Sucesos previos a la fundación

         
La anestesia subdural, raquídea o raquianestesia (así se escribía en las publicaciones de la época) arribó con el inicio del siglo XX para solucionar parcialmente algunos de los problemas que ocasionaban los dos anestésicos inhalatorios mencionados.

Debido a las dificultades técnicas que presentaba la anestesia raquídea, la misma quedó exclusivamente en manos de los cirujanos. Fue entonces que el Prof. José Arce, Director del Instituto de Clínica Quirúrgica del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, sabiendo de las necesidades de capacitar a médicos para administrar anestésicos, creó en 1921 una “Escuela de Anestesistas”, la primera en el país y en Latinoamérica. Ese año se dictó el curso “Anestesia al alcance del médico práctico”, en el que se inscribieron aproximadamente treinta colegas. Se enseñó, entre otros temas, la técnica de la anestesia raquídea con el empleo de la procaína -que Arce practicaba exitosamente hacía varios años- y el uso del éter con el aparato de Ombrédanne, que Arce y Enrique Finochietto habían traído de París en 1911. Los médicos que aprobaron el curso recibieron un diploma de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Este curso despertó interés y motivación entre los jóvenes médicos que pronto comenzaron a destacarse. En 1932 el Dr. Germán R. Wernicke, que se desempeñaba como médico en el Hospital Rivadavia, realizó las primeras anestesias en el país con un barbitúrico intravenoso: el hexobarbital (Evipán®). Dos años más tarde, el Dr. José César Delorme creó un aparato para anestesia general que podía vaporizar cloruro de etilo, éter y cloroformo, convirtiéndose en el primer aparato construido en la Argentina. Este sencillo instrumento solucionó el problema económico, debido a que los aparatos importados, la mayoría de los Estados Unidos, tenían precios muy elevados.

 

El Médico Anestesiólogo

 

A raíz del suceso del curso dictado en 1921 y del interés de médicos en aprender anestesiología, Arce decidió dictar un curso de especialización por un médico formado en algunos de los conocidos servicios de anestesiología de los Estados Unidos. Para ello autorizó al Dr. Oscar Ivanissevich, especialista de su servicio, a visitar la Mayo Clinic en Rochester, donde contactó al Prof. John Silas Lundy quien le sugirió, por razones idiomáticas, ver al mexicano Federico Vollbrechthausen -formado en la prestigiosa clínica- quien aceptó venir a Buenos Aires.

El curso, dictado en 1936 en el Instituto de Clínica Quirúrgica del Hospital de Clínicas, resultó un éxito. Se inscribieron más de treinta médicos, entre los cuales se destacan los doctores José C. Delorme, Juan A. Nesi, Roberto Goyenechea, Juan Ormaechea, Juan M. Márquez Miranda y Germán R. Wernicke. Entre los extranjeros se encontraban los doctores E. Frías Meneses, de Santiago de Chile, y C. Galarza Herrera, de Montevideo.

Vollbrechthausen enseñó la intubación traqueal y a utilizar los circuitos abierto, semiabierto y cerrado con un aparato de Foregger importado de los Estados Unidos. Empleó el ciclopropano, el etileno y el óxido nitroso y las mezclas de estos con el éter.

Así surgió en la Argentina el Médico Anestesiólogo, quedando la anestesia en manos de colegas especializados. El entusiasmo hizo que, luego del curso, se reunieran diez médicos para fundar la Sociedad de Anestesistas. Entre los participantes se destacan los doctores José C. Delorme, Juan A. Nesi, Roberto O. Elder, Juan M. Márquez Miranda y Germán R. Wernicke. Lamentablemente, la Sociedad no prosperó, ya que se realizó una sola reunión. 

 

Los Servicios de Anestesiología

 

Como consecuencia de este curso comenzaron a crearse formalmente los Servicios de Anestesiología en los hospitales públicos y privados. Ese mismo año el Dr. Leslie Cooper fue nombrado Jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Británico. Al año siguiente se creó el primer Servicio de Anestesiología en un hospital público, gracias al Prof. Arce, nombrando al Dr. Juan M. Márquez Miranda como Jefe del Servicio de Anestesiología del Instituto de Clínica Quirúrgica del Hospital de Clínicas.

Igualmente, surgió la necesidad de crear literatura específica para formar y enseñar a los nuevos especialistas. “Anestesia General, su práctica” fue el primer libro argentino dedicado exclusivamente a la anestesiología. Escrito por el Dr. Wernicke, el ejemplar fue editado en Buenos Aires por Aniceto López, en el año 1937. El prólogo estuvo a cargo de quien fue Presidente de la Academia Nacional de Medicina, el Prof. Alberto Peralta Ramos. En uno de sus capítulos se describe el aparato que Delorme creó en 1934.

 

Fundación de la Asociación

 

Si bien la primera fundación de la Sociedad de Anestesistas, en el año 1936, no logró una continuidad, seguía rondando el interés de los médicos de poder agruparse para conseguir un mejor reconocimiento de la especialidad. Con ese objetivo convocaron a una reunión el 4 de enero de 1945, en la Asociación Médica Argentina, ubicada en Av. Santa Fe 1171, y fundaron la Sociedad Argentina de Anestesiología. En el Acta Fundacional figuran diez médicos: los doctores Juan Armando Nesi, Francisco Javier Nesi, Osmán Yanzón, Juan Ormaechea, Roberto Owen Elder, Italo Nunziata, José César Delorme, Pedro Luis Franco, Leslie Cooper y Federico J. Wright.

Durante la Asamblea fue elegido Presidente, por unanimidad, el Dr. Delorme, quien se convertiría en una de las figuras más importantes de la especialidad en la Argentina y Latinoamérica, como también de la medicina en general. 

Posteriormente, durante la primera y segunda Asamblea General -realizadas el 12 de junio de 1945 y el 29 de noviembre de 1946-, el Dr. Delorme explicó “que por una omisión involuntaria” no figuraban los doctores Oscar Pinto Lucero y Roberto Goyenechea como socios fundadores en las actas respectivas. Por unanimidad se resolvió reconocerlos. Por lo tanto, los fundadores fueron doce. 

La Sociedad cambió de nombre cuando en la Asamblea General del 29 de noviembre de 1946 se resolvió por unanimidad llamarse “Asociación Argentina de Anestesiología”. Al año siguiente, el 13 de junio de 1947, obtuvo la Personería Jurídica por parte de la Inspección General de Justicia (Decreto Nº 16.660).

La Asociación comenzó a funcionar y nacieron los proyectos que luego se transformarían en la misión principal de la institución, como la carrera de postgrado, la organización de congresos y jornadas y el reconocimiento de la actividad profesional. Para comunicar y actualizar a los colegas en materia de nuevos fármacos, aparatos y técnicas, la Revista Argentina de Anestesia y Analgesia, en el año 1946, pasó a ser órgano oficial de la Asociación, mediante un acuerdo con los familiares de su fundador, el Prof. Alberto Gutiérrez, fallecido el año anterior.

En diciembre de 1946, por una resolución de la Secretaría de Salud Pública, con la firma del entonces Secretario Dr. Ramón Carrillo, se logró uno de los objetivos principales de la Asociación: el reconocimiento de la anestesiología como una especialidad médica.